Cáncer de hígado

El cáncer es un conjunto de enfermedades cuyo denominador común es que se desarrollan células anormales con un crecimiento descontrolado.
Las células son unidades básicas que forman los tejidos, que a su vez forman los órganos.
Normalmente las células crecen y se dividen para formar nuevas células pero algunas veces este proceso se descontrola y se forman nuevas células cuando el organismo no las necesita. Estas células que no son necesarias forman una masa o tejido que llamamos tumor o nódulo. Los tumores pueden ser benignos o malignos.
Los tumores benignos (no cancerosos) rara vez ponen en peligro la vida y se caracterizan por que sus células no se diseminan a otras partes del cuerpo, generalmente se pueden operar y no vuelven a crecer.
Los tumores malignos (cáncer) pueden poner en peligro la vida. Estos tumores algunas veces pueden ser removidos por cirugía pero suelen presentarse nuevamente e incluso más agresivos.
Con frecuencia las células cancerosas se diseminan a través de los vasos sanguíneos o linfáticos llegando a otros órganos dónde se implantan y se multiplican para generar cáncer en el órgano afectado. A este proceso se le conoce como metástasis o tumor secundario.

 

 

Cáncer primario de hígado

Se llama así cuando el tumor maligno se forma a partir de células propias del hígado. Otro nombre para este padecimiento es carcinoma hepatocelular. Cuando las células del tumor maligno provienen del conducto biliar se denomina colangiocarcinoma y cuando vienen de los vasos sanguíneos del hígado se le llama angiosarcoma hepático y todos los anteriores se consideran cáncer primario de hígado.
El cáncer primario de hígado es en la mayoría de los casos la consecuencia de un daño progresivo y persistente del tejido hepático que puede haber comenzado como esteatosis que haya ocasionado fibrosis, después cirrosis y finalmente cáncer.
El cáncer secundario o metástasis hepática es cuando hay células de tumores que se forman en otra zona del cuerpo (como el tracto gastrointestinal, el pecho o los pulmones) que llegan al hígado en donde a su vez forman tumores.

 

 

El cáncer de hígado es un problema de salud mundial

Según la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud, en el año 2012 se registraron 782 mil nuevos casos de cáncer primario de hígado en el mundo, con un número similar de muertes por la misma causa. El carcinoma hepatocelular es el quinto tipo de cáncer más común entre los hombres y el noveno entre las mujeres y es la segunda causa de muerte por cáncer a nivel mundial.

 

 

Los principales factores de riesgo identificados son:

 Infección crónica por virus de hepatitis B (VHB) o por virus de hepatitis C (VHC), que son responsables del 78% de los casos de cáncer primario de hígado.
 Cirrosis . La progresión del daño en el tejido del hígado suele desembocar en cáncer.
 Acumulación de grasa en el hígado o esteatosis hepática. Está ligada a la obesidad y se ha comprobado que incrementa notablemente las posibilidades de desarrollar cáncer de hígado.
 Alcohol. La ingestión excesiva de alcohol, sobre todo por tiempo prolongado, lleva al desarrollo de cirrosis hepática alcohólica que puede llegar a cáncer de hígado
 Enfermedades hepáticas hereditarias como la hematocromatosis y la deficiencia de alfa-1-antitripsina. La hematocromatosis genera un depósito elevado de hierro en el hígado y la deficiencia de alfa-1-tripsina genera una degradación anormal de los tejidos del hígado y fibrosis por no permitir el efecto protector que da la alfa-1-tripsina contra otras enzimas que bajo ciertas circunstancias de inflamación degradan el tejido.
 Esteroides anabólicos. El uso de esteroides anabólicos por largo tiempo incrementa el riesgo de desarrollar cáncer hepático.
 Diabetes puede incrementar el riesgo de cáncer hepático, especialmente en aquellos bebedores crónicos de alcohol o que tienen hepatitis virales crónicas.

 

 

Sintomas

En fases tempranas el cáncer de hígado no produce síntomas. En etapas avanzadas, los síntomas que se pueden llegar a producir son:

 

 Cansancio inusual.
 Pérdida de peso.
 Pérdida de apetito.
 Dolor o sensación de pesadez en la parte superior derecha del abdomen.
 Inflamación abdominal.
 Náuseas y vómito.
 Fiebre.
 Ictericia (coloración amarillenta de la piel y la parte blanca de los ojos).

 

Los síntomas pueden deberse a esta u otras afecciones por lo que es importante que sea un médico especialista el que emita el diagnóstico.

 

 

Diagnóstico

El médico especialista puede diagnosticar cáncer valiéndose de estudios sanguíneos, de imagen y clínicos. Algunas pruebas que auxilian al médico en el momento de dar un diagnóstico son:

 

 Examen físico.
 Pruebas sanguíneas.
 Exploración por tomografía axial computada (TAC).
 Resonancia magnética nuclear (RMN).
 Ultrasonido o ecografía.
 Laparoscopia.
 Biopsia de hígado
Si se diagnostica cáncer primario de hígado, es importante saber en qué estadío se encuentra, si aún está confinado a una región o si se ha extendido en el mismo órgano o a otras partes del cuerpo.
El médico determinará el estadío de la enfermedad y el tratamiento.

 

 

Tratamiento

El tratamiento va a depender de la condición general del hígado, el tamaño, localización y número de tumores, si el cáncer hepático tiene metástasis y de la edad de la persona y estado general de su salud.
Las principales formas de tratamiento son: el trasplante hepático o bien cirugía, si el cáncer se encuentra en etapas tempranas del mismo y los doctores consideran que mediante cirugía se puede remover el tumor. Otras opciones si la cirugía o el trasplante no son posibles son: criocirugía (congelan y destruyen las células del tumor), ablación con radiofrecuencia ( destruye las células a base de calor), embolización, quimio embolización (utiliza fármacos que destruyen las células, la quimioterapia puede ser directamente inyectada en el tumor), radiación (utiliza rayos X de alta energía para destruir las células malignas) y quimioterapia. Todas ellas tienen como objetivo eliminar el cáncer y prolongar la vida de los pacientes.

 

Para redurcir el riesgo de cáncer hepático se recomienda:

 Vacunarse contra la hepatitis B, ya que puede volverse una enfermedad crónica.
 Tomar las precauciones necesarias para prevenir la exposición con el virus de la hepatitis C.
 Si se tiene enfermedad hepática crónica o bien cirrosis, seguir las recomendaciones de su médico.
 Si se tiene sobrepeso, diabetes o bien es un bebedor crónico de alcohol, hablar con su médico para que le indique las medidas adecuadas para evitar el daño hepático.