Enfermedades del hígado en el embarazo

Los problemas del hígado durante el embarazo afortunadamente son muy raros, sin embargo es importante asistir a las consultas prenatales ya que detectar estos problemas de manera oportuna es muy importante.

 

Si estas embarazada y tienes cualquiera de estos problemas: ojos amarillos, orina oscura, mucha comezón, fatiga, vómito muchas veces al día, si se te forman moretones fácilmente o tienes dolor abdominal es importante que le notifiques inmediatamente a tu ginecólogo; también es importante notificarle si alguna vez en tu vida te has puesto amarilla, te han transfundido sangre o has estado expuesta a agujas que pudieran estar contaminadas (acupuntura, tatuajes o uso de drogas intravenosas), ya que esto te pone en riesgo de haber adquirido un problema de hepatitis viral crónica que podrías pasarle durante el nacimiento a tu bebé.
Si tienes un problema hepático conocido y estás planeando embarazarte, es muy importante que busques la supervisión de un ginecólogo que se especialice en el manejo de embarazos de alto riesgo, quien además pueda consultar con un especialista de hígado tu manejo durante todo el embarazo.
El tener un problema hepático no significa que no te puedas embarazar y cursar con un embarazo normal con un bebé normal.

 

Alteraciones de las pruebas de función hepática durante el embarazo

Las pruebas de función hepática en pacientes embarazadas pueden salir alteradas. La albúmina sérica suele tener valores inferiores a lo establecido por hemodilución y la fosfatasa alcalina puede salir por encima de los valores normales debido a la producción de ésta por la placenta.

 

Preeclampsia

Es la causa más común de disfunción hepática durante el embarazo. Ocurre después de las 20 semanas de gestación y se caracteriza por hipertensión (140/90 mmHg) y proteinuria (incremento de la presencia de proteína en la orina). Con frecuencia, una mujer que tiene preeclampsia no se siente enferma. Entre los síntomas pueden tener hinchazón de manos, cara y ojos, aumento repentino de peso en un período de 1 a 2 días, o más de 1Kg en una semana. Si la preeclampsia es grave presenta dolores de cabeza que no desaparecen, problemas para respirar, dolor abdominal en el lado derecho, debajo de las costillas, no orinan con mucha frecuencia y en ocasiones tienen cambios en la visión, pueden ver puntos o luces centellantes, tener fotosensibilidad y visión borrosa.
El manejo consiste en un adecuado control de la presión arterial y en casos severos puede requerir la terminación del embarazo. Es posible que el médico administre sulfato de magnesio profiláctico para disminuir el riesgo de eclampsia.

 

Síndrome de HELLP

Es un síndrome que se presenta en aproximadamente 1 a 2 de cada 1000 embarazos. Se caracteriza por hemólisis, es decir descomposición o ruptura de los glóbulos rojos, (DHL 600 UI/L y aumento de bilirrubina indirecta), elevación de las enzimas hepáticas (AST 70) y bajo conteo de plaquetas (100,000mm3). Casi siempre se presenta durante el tercer trimestre del embarazo y en casiones en la semana posterior al nacimiento del bebé.
No se conoce exactamente cómo inicia, pero muchas de sus características se parecen a las de la preeclampsia grave lo que hace suponer que, el síndrome de HELLP al igual que la preeclampsia es una enfermedad inducida por la placenta pero con un proceso inflamatorio agudo más grave y dirigido principalmente contra el hígado.1
No todos las pacientes con HELLP tienen preeclampsia, pero la preeclampsia aumenta el riesgo para tener síndrome de HELLP. Puede haber complicaciones como trastornos en la coagulación que lleva a sangrado excesivo, líquido en los pulmones, insuficiencia y hemorragia del hígado, separación de la placenta de la pared uterina (desprendimiento prematuro de placenta). Después de nacer el bebé, el síndrome de HELLP desaparece en la mayoría de los casos.
1Gutiérrez-Aguirre CH y col. Revista de Hematología Vol 13 num 4 octubre-diciembre 2012

 

Hígado graso agudo del embarazo

Es considerada una emergencia obstétrica del tercer trimestre debido a su alta mortalidad materna y perinatal, caracterizada por infiltración grasa microvesicular en el hepatocito.
El hígado graso agudo del embarazo ocurre por una alteración en el metabolismo de los ácidos grasos (llamado beta oxidación) y está asociado a una alteración placentaria mitocondrial.
Los síntomas son: vomito, dolor abdominal, ictericia, polidipsia o mucha sed y poliuria o mucha producción de orina, y es más común en el primer embarazo.
Este trastorno puede complicarse con encefalopatía, hipoglicemia y ascitis, elevación de las enzimas hepáticas AST, ALT y bilirrubinas. Es común observar coagulopatías, insuficiencia renal, hiperuricemia y leucocitosis. En el examen por ultrasonido se observa infiltración grasa en el hígado.
La piedra angular del tratamiento consiste en un diagnóstico temprano. Se recomienda efectuar una cesárea para no someter a la madre a tanto estrés durante el parto. El bebé debe ser monitorizado para identificar si presenta alteraciones en la oxidación de ácidos grasos.
Existe un pequeño riesgo de que la enfermedad recurra en un próximo embarazo.

 

Hepatitis virales

La hepatitis A es la causa más común de ictericia durante el embarazo. El tratamiento es conservador y de no existir deterioro en la función hepática el embarazo suele llegar a término sin complicaciones para la madre y el bebé.

 

Toda mujer embarazada debe ser sometida a estudios de laboratorio para descartar la presencia del virus de hepatitis B, ya que la transmisión vertical, es decir de la madre al hijo, es la causa más común de transmisión de hepatitis B en el mundo. En caso de que la madre tenga hepatitis B se deben de tomar precauciones para evitar contagiar al bebé.

 

En el caso de la hepatitis C, su curso durante el embarazo no se modifica. La transmisión vertical es muy baja y esta contraindicado el uso de ribavirina.

 

La hepatitis E debe atenderse oportunamente, debido a que aunque suele ser una infección poco peligrosa, en las pacientes embarazadas tiene un riesgo de mortalidad del 10-20%.

 

Hiperemesis gravídica

Aproximadamente la mitad de las mujeres presenta náuseas y vómitos durante los primeros tres meses del embarazo y en el caso de algunas de ellas, estos síntomas persisten durante todo el embarazo.
En algunos casos, los síntomas de náusea y vómito son muy severos y es a esta condición a la que se le conoce como hiperemesis gravídica. Los síntomas suelen ser continuos y pueden llevar a deshidratación y malnutrición e incluso puede presentarse alteración de enzimas hepáticas, hiperbilirrubinemia (menor de 4mg/dl) y fosfatasa alcalina elevada.
El tratamiento dependerá del caso particular pero irá enfocado a reducir las náuseas y el vómito y corregir la deshidratación y la malnutrición.

 

Colestasis intrahepática

Es una afección en la que se reduce o se obstruye el flujo de bilis dentro del hígado.
Se presenta en el tercer trimestre del embarazo y el síntoma principal es comezón que involucra tórax, extremidades, palmas de las manos y plantas de los pies que es más grave por la noche. También puede presentarse ictericia o coloración amarilla de la piel y la parte blanca del ojo, que inicia 1-4 semanas posteriores a la comezón, heces de color claro y orina de color obscuro.
Es más común en mujeres con historia familiar o personal de colestasis o que han tomado anticonceptivos orales.
Los síntomas resuelven al término del embarazo.
El tratamiento consiste en administar colestiramina y vitamina K y debe de ser prescrito y vigilado estrechamente por el médico.

Texto escrito con la colaboración del Dr. Ignacio Aiza Haddad