Hepatitis B

¿Qué es la hepatitis B?

Es la inflamación del hígado causada por el virus de la hepatitis B.
Es una infección peligrosa porque el 10% de los pacientes que adquieren el virus no lo eliminan y padecerán hepatitis crónica. La infección crónica por el virus de la hepatitis B es un factor de riesgo muy importante para padecer cáncer de hígado.

 

¿Cómo se adquiere?

El virus de la hepatitis B se encuentra en la sangre y en el semen o el fluido vaginal de las personas infectadas con el virus de la hepatitis B y por lo tanto, la enfermedad puede adquirirse si se tiene contacto con la sangre de una persona infectada (como puede ocurrir al usar drogas intravenosas o intranasales, recibir transfusiones o compartir artículos de uso personal, y al hacerse tatuajes o perforaciones), por contacto sexual, o de una madre infectada a su hijo cuando nace..

 

¿Qué síntomas puedo tener?

Entre seis semanas a seis meses después de que se adquiere la infección, pueden haber síntomas de hepatitis aguda como:
 Cansancio.
 Falta de apetito.
 Color amarillo de la piel y la parte blanca de los ojos.

 

La hepatitis aguda por el B es poco frecuente, la mayoría de las personas que contraen el virus lo eliminan gracias a su sistema inmunológico. Sin embrago, el 10% de las personas que adquieren el virus no lo eliminan, y padecerán hepatitis crónica que generalmente no produce ninguna molestia y sólo se detecta cuando la enfermedad ya está avanzada y el hígado ya presenta daños como fibrosis o cirrosis.

 

¿Cómo puedo saber si la tengo?

Si tienes algún factor de riesgo debes acudir a tu médico. El pedirá una prueba especial para saber si tienes la infección, que consiste en detectar partículas del virus en la sangre (antígeno de superficie del virus de la hepatitis B).
Si tienes la infección tu médico solicitará exámenes de sangre para saber si tu hígado está inflamado (transaminasas), y otras pruebas para saber si el virus se está multiplicando.
Puedes estar en riesgo de tener Hepatitis B y debes hacerte una prueba si:
 Cuando naciste tu madre tenía Hepatitis B.
 Tienes o has tenido alguna otra enfermedad de transmisión sexual.
 Tienes o has tenido relaciones sexuales sin protección o con
 una persona infectada con Hepatitis B. Recuerda que alguien puede tener el virus sin saberlo.
 Has usado drogas inyectables o nasales, aunque sea una sola vez.
 Te hiciste una perforación o un tatuaje con material o tinta infectados con el virus.
 Tienes o tuviste tratamiento de diálisis.
 En tu trabajo te expones a sangre o fluidos corporales.
 Vives o viviste con una persona infectada con hepatitis B.
Si tienes algún factor de riesgo debes acudir a tu médico.

¿Qué puedo hacer para prevenirla?

 Vacúnate.
 No compartas artículos de higiene personal como cepillo de dientes, cortaúñas, rastrillos.
 Si usas agujas u otro artículo punzocortante asegúrate de que sea nuevo o esté debidamente esterilizado.
 Especialmente si vas a realizarte un tatuaje o si te hacen manicure o pedicure.
 Si tienes relaciones sexuales de riesgo usa condón.
 Recuerda que alguien puede ser portador del virus de la hepatitis B sin saberlo.

 

La vacuna contra el virus de la hepatitis B es efectiva para proteger contra la infección viral en el 90% de las personas sanas que la reciben, ya que induce la formación de anticuerpos contra el virus de la hepatitis B.
Para que sea efectiva, la vacuna debe aplicarse en tres dosis: la inicial, una al mes y la tercera a los seis meses.
Se recomienda aplicar la vacuna a:
 Todos los recién nacidos y a los adolescentes.
 Trabajadores de la salud (médicos, enfermeras, técnicos de laboratorio).
 Parejas sexuales y personas que viven con personas infectadas por el virus.
 Personas en tratamiento de hemodiálisis.
 Personas con enfermedades de la coagulación.
 Personas infectadas por el virus de la inmunodeficiencia humana.
 Personas con hábitos sexuales de riesgo.
 Trasplantados de órganos.
En algunas ocasiones puede haber ligera inflamación en el sitio de inyección después de la aplicación de la vacuna.

 

¿Cómo se trata?

Aunque el médico debe evaluar cada caso en particular, en términos generales no hay un tratamiento específico contra la hepatitis B aguda. Las medidas se centran en mantener el bienestar y el equilibrio nutricional del paciente y la reposición de líquidos perdidos en caso de vómitos y diarrea.
Algunas personas con hepatitis B crónica pueden responder al tratamiento con medicamentos como antivirales e interferón. En ese caso, el tratamiento tiene como objetivos detener la multiplicación del virus en el organismo y disminuir el daño del hígado, y así prevenir el desarrollo de cirrosis y cáncer de hígado.
Si la enfermedad está más avanzada y ya se presenta cirrosis , el tratamiento debe estar encaminado a evitar las complicaciones de la enfermedad (sangrados, retención de líquido, alteración en el estado de conciencia). En algunos casos se recurre a un trasplante de hígado.
Cuando se es portador del virus de la hepatitis B pero este no se encuentra activo, es decir no se está replicando, es posible que el médico recomiende realizar una prueba de sangre periódicamente para vigilar que permanezca así.
En ocasiones hay co-infección con el virus de la hepatitis D que nunca se presenta solo.